Posted by: julietamesser on: November 3, 2007
“And this terrifying
enemy surfaced, as such enemies often do, in the seemingly most
innocent and unlikely of places” Little shop of horrors. Howard Ashman
El descubrimiento casual
Hoy me desperté con la extraña sensación de no saber en donde me encontraba, estuve esperando que amaneciera por mas de cinco horas, rondando entre los pasillos de este lugar tan familiarizado con mi alma que ni siquiera me daba miedo la idea de la soledad, pues las imágenes, voces y miradas de mis años mas felices lograban sin esfuerzo opacar cualquier tipo de temor que pudiera desbarrancarme de mi camino. Aunque por innumerables días y noches sufrí arduos ensayos para llevar a cabo mi gran proyecto sentía un profundo alivio al pensar que dentro de pocas horas se acabaría todo y mi alma , al fin, se vería librada de toda culpa y cargo . No recuerdo haber estado demasiado preparada para mi exposición, ni mucho menos para enfrentarme a esas personas de apariencia tan insensible como profesional. El esfuerzo constante durante mis años de estudiante en la Facultad de Ciencias Naturales Químicas Prácticas me había posibilitado ganarme el mérito de sobresalir en todos y cada uno de mis ensayos y aunque a muchos de mis profesores no les agradaba mi manera de trabajar , no porque no fuera correcta sino porque era altamente minuciosa, logré obtener mas de un reconocimiento y la aprobación y aceptación de mis compañeros, que para mi era tan o mas importante que todas las medallas que me habían entregado, ya que rara vez lograba encontrar una amistad que entendiera mis ambiciones.
El sol empezaba a desaparecer en el horizonte y al mismo tiempo mi paciencia lo hacia como un niño hambriento en su almuerzo. Buscaba formas para calmar mi ansiedad pero ni el mas potente fármaco podía detener los agitados latidos de mi corazón, que al igual que mi mente y mi alma se veían confundidos con esta gran posibilidad que se me presentaba, significaba mostrarle al mundo mi gran resultado, mi gran ensayo, mi gran proyecto, mi gran secreto.
Cuando podía concebir algo de calma, la razón entraba en juego y me reprochaba continuamente mi nueva situación, pero el escaso tiempo entre mi ser y el encuentro con los profesionales que evaluarían mi fórmula no me permitía dar un paso atrás, ya era demasiado tarde.
Luego de tanta espera se hicieron presentes las autoridades de la Universidad, recuerdo que eran seis personas vestidas enteramente de negro, suficientemente antipáticas y con un grado de soberbia que su aspecto tan impenetrable no me permitía dirigirles una palabra. Me di cuenta de que esta reunión para mi fundamental y existencial era para ellos una rutina de todos los días, pero aquello tampoco logró avasallarme y todas las sensaciones de miedo y angustia se convirtieron en el mas potente arma que podría tener: mi talento, decisión y ganas de terminar con el asunto.
Las seis personas estaban fervientemente ansiosas por conocer el contenido que había preparado con mucho esmero en mis tubos de ensayo, pero no sabían realmente que lo que figuraba en los informes que yo misma había enviado a la Junta de Descubrimientos con motivo de solicitar una entrevista con sus autoridades y así evaluar mi proyecto era totalmente falso.
Luego de explicarles el fin y objetivo de mi engaño les rogué que me dejaran explicarles de que se trataba todo esto.
Los hombres de negro estaban realmente furiosos y juraron hacerme llegar una multa o sanción por mi burla para con ellos, tuve que oír un discurso severo sobre las reglas de la institución, sobre la importancia de la sinceridad y otros menesteres.
Esta gente no entendía que todo lo anterior resultaría nulo si me dieran la posibilidad de sacar a la luz mi secreto. Cuando las posibilidades de llevar esto a cabo se habían casi extinguido una de las personas pegó un grito que no me llamó la atención luego de todo lo que había oído. Lo cierto es que convenció a los cinco restantes de darme una posibilidad para que “la alumna aclare el mal entendido” y así fue.
El nerviosismo se apoderó de mí, pues una vez mas no sabia de que forma a empezar a relatar mi historia y en que sentido. Por fortuna el malhumor de mis superiores logró que encontrara la manera, el lugar y el momento para dar paso a la explicación:
-Todo empezó unos días antes de mi evaluación final en la Universidad, una tarde estando en la biblioteca buscando algunos apuntes y revisando viejos libros sentí en la atmósfera una sensación de humedad que se llevó mis ganas de estudio como una ráfaga, minutos después una poderosa lluvia resbalaba por las ventanas, entonces decidí postergar la lectura y me dispuse a abandonar el lugar, era un día atípico en aquel viejo pero cálido edificio siempre inundado de estudiantes, profesores y autoridades por sus pasillos, hoy se veía tan vacío que solo las huellas le permitían a uno adivinar el gentío que circulaba en otras ocasiones.
Esta tranquilidad me invitaba a caminar amigablemente por esos pasillos que tantas veces había pisado, pensaba melancólicamente que dentro de pocos días ya nunca volverían a sentir mis pies ansiosos por llegar a cada una de las aulas, pero me reconfortaba la idea de dar lugar a tantas personas que, como yo, querían aprender los misterios de la física y la química. Recorrí cada una de las habitaciones donde había dado mis primeros pasos, cada sala de ensayo, cada laboratorio, cada rincón y por primera vez desde el DIA de mi inscripción me sentí satisfecha. Lamento que esa alegría se vio interrumpida al llegar al subsuelo del lugar, donde se encontraba la playa de estacionamiento. Mi automóvil estaba en el mismo lugar donde lo acomodaba siempre y me llamó poderosamente la atención que era el único que se hallaba presente, dadas las condiciones climáticas pensé que tal vez todos prefirieron abandonar el lugar como yo haría en unos instantes.
Así fue como surgió el problema, pues mi auto estaba inutilizable, el tablero me marcaba falta de combustible ¡pero era tan extraño! recuerdo perfectamente que ese DIA había pasado por la gasolinera.
Esto no me preocupo demasiado, ya que, lo único que deseaba era volver a mi casa y me dispuse a pedir ayuda. Cuando caminaba por los engrasados pisos de la playa de estacionamiento comencé a percibir un fuerte olor que no cesaba, en ese momento deduje que provenía de mi propio auto en malas condiciones pero cada vez que me acercaba a la escalera que conduce a la planta baja , el olor aumentaba proporcionalmente y acompañada de mi innata curiosidad fui en busca del centro del problema sin saber que descubriría un gran dilema.
Entre la escalera principal y el depósito de materiales había un hueco estrecho y pronunciado en donde desembocaban las cañerías, al descubrir esto ya no me interesaba buscar la razon del fuerte olor, era una obviedad.
Al pisar el primer peldaño de la escalera oí una voz extraña, algo inhumana, algo desesperada, pero lo mas importante es que provenía del hueco. Una vez mas ese defecto mío de la duda se apodero de mi y mis dos partes luchaban por un objetivo, mi porción manejada por la razón empujaba mis pies para que subieran la escalera, pero la manejada por mi corazón hacía el movimiento contrario y presionaba para que averigüe si esa voz tan particular era un ser vivo o una simple fábula producto de mi cansancio.
Debo admitir que ganó mi corazón, no se si esto es bueno o malo, lo único que se es que aunque me resulte extraño relatar todo lo que viví luego, espero sirva para encontrar una solución-
Los rostros de las seis personas que me escuchaban atentamente estaban muy tranquilos y haciendo todo tipo de humoradas, pensé por un momento en abandonar mi relato, pues no tendría caso, nadie le creería a una joven estudiante. Igualmente seguí adelante, presa del destino:
-Lo cierto, señores -les dije- es que cuando me acerque al hueco en cuestión, un brazo inhumano de color verdoso me apresó y me encontré envuelta en una situación desconocida que hoy les explico. Me sumergí de pronto en un mundo que jamás había imaginado a pesar de ser lectora habitual de la ciencia ficción y todas sus ramas, nunca pensé que podía existir otro mundo dentro del mío, señores, no lo tomen a broma, les pido que piensen cualquier otra cosa menos eso.
Las risotadas de los hombres provocaron el llanto en mí , me decían -ay niños niños, no te preocupes chiquilla informaremos a nuestros superiores y en menos de una semana se hará una fumigación para terminar con esas ratas molestas- y cuando se estaban por retirar sin creerme ni una palabra tome la determinación de mostrarles las pruebas y evidencias que demostraban la existencia de estos extraños seres.
Me acerque al escritorio del lugar donde estábamos reunidos y retiré mi bolso que estaba apoyado por encima de otros apuntes , retire rápidamente la caja de cristal donde había guardado ejemplares infantiles de estos seres y se los mostré uno por uno, ya no causaban impresión en mí como la primera vez que los había visto, eran como mencione de color verdoso, medían entre treinta y cincuenta centímetros los mas pequeños y los mas grandes entre sesenta y setenta, tenían los órganos similares a los humanos, pero se observaba una deformidad en sus manos que sólo poseían un par de dedos, lo extraño que luego al comunicarme con ellos comprendí, era que su figura parecía desvanecerse y luego volver a aparecer, hice hincapié en esto mientras los hombres habían cambiado su actitud.
Por fin comprendieron la seriedad del asunto y fue allí que encontraron las palabras justas que necesitaba recibir en ese instante, me dijeron con total asombro de lo que observaban -vamos a ayudarla-
La apariencia antipática y soberbia que tenían desapareció cuando armamos una mesa de estudio improvisada con los elementos que teníamos y nos dispusimos a averiguar sobre la formación de estos seres. Como primera medida les explique que había logrado comunicarme con uno de ellos, el primero que encontré en el estacionamiento, al principio no entendía su lengua, pero luego pude descubrir que su idioma tenía como base el latín y algunos idiomas europeos. Logre averiguar que los IVCH (Individuos Verdes Casi Humanos) se forman cuando un germen proveniente de cloacas o residuos adquiere una inteligencia que le permite obtener funciones humanas y así se reproduce creando colonias. Esto sucede cada 1.000.000 de años aproximadamente y depende en su totalidad del ambiente donde el germen se desarrolle.
Es casi increíble, gracioso y hasta con cierto grado de locura pensar que una bacteria que convive entre estudiantes de química pueda adquirir sus conocimientos. En un principio me pareció un disparate, pero busque la forma de que uno de ellos me demuestre su sabiduría, como he estudiado en cualquier procedimiento científico, avancé paso por paso y el resultado ha sido excelente: logran memorizar textos de hasta trescientas palabras en menos de diez minutos ; saben resolver ecuaciones con varios grados de dificultad en poco tiempo y hasta tienen conocimientos de medicina avanzados.
Uno de los integrantes de la Junta quiso apresurar las cosas y trasladar los ejemplares para que fueran analizados, ese justamente era uno de mis temores y les explique que no podían hacerlo sin el consentimiento de todos los integrantes de la colonia.
Él insistía y les confesé junto con los análisis que les había efectuado a los seres que los IVCH eran fundamentales para que los seres humanos sobrevivan, pues formaban parte de la cadena alimentaria ,solo que jamás nadie los había descubierto, ¿la razón? tenían la característica de invisibilidad por lo que decidían cuando ser o no vistos, en síntesis, matando las colonias de los IVCH o manteniéndolas en análisis por mas de una semana , la vida humana correría grave peligro.
Decidí no cargar sola con la responsabilidad de analizarlos sin perjudicarlos, por eso señores -les dije- necesito que me ayuden con absoluto cuidado.
Luego de seis años de lo sucedido no me arrepiento de haber dado a conocer la vida de estos seres, se que mi ambición se apoderó de mí y quise obtener alguna recompensa pero siempre tuve en cuenta una idea de progreso científico.
Actualmente la prensa hace guardia en mi casa, esperando para hacer todo tipo de entrevistas y conocer mas de los IVCH, hemos llegado a un acuerdo con ellos y por ahora reina la paz entre nuestros dos mundos, es así que adopte tres ejemplares para educarlos en mi casa en donde vivo con mi marido y mi hijo. La semana que viene asistiré a un congreso en donde se tratara el tema en el que sigo trabajando, lo único preocupante ahora es la posición de la iglesia católica ante el asunto, pero lograre hacerles entender que hay lugar para todos los seres que quieran habitar este suelo y que por sobre todas las cosas es importante mantener el equilibrio ecológico.